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En la entrevista con Thomas Hirschhorn se discuten algunas preguntas y problemas que nosotros compartimos:

1.
La pregunta “¿cuál es mi posición ante la realidad?” aparece como un tema central en su trabajo. Describe su postura como “involucrada, que lucha contra el resentimiento, el nihilismo, la indiferencia, el cinismo y la “dictatura de la moral””. Contra la cultura de la impotencia, la debilidad, depresión… contra la “presunción desconsiderada de la realización personal narcisista”.

Otro asunto clave en su trabajo es su posición ante la “pedagogía”. Él declara que no tiene un interés en educar, rechaza abiertamente cualquier intento de validar un discurso respaldándolo con la “Verdad”. Dice no entenderse como “trabajador social”.

¿Cuál es nuestra propia posición ante este mismo problema? ¿Hasta qué punto es constructiva la noción de que vivimos ante una realidad perceptible únicamente a través de un mosaico infinito de perspectivas?

Nosotros no estamos involucrándonos directamente con las ideas, o con su historia, estamos realizando un trabajo en torno a una problemática concreta, tenemos un posicionamiento político claro… Por más que es necesario que una obra permanezca abierta para evitar su aniquilamiento, no podemos abordar un tema como el imperio desde una posición distanciada o neutral. Éste es un dilema que hay que resolver en el proceso del trabajo…

2.
En la entrevista también explica sus elecciones estéticas:

“la estética de la urgencia, la necesidad, lo provisional … no sujeta al paso de una moda, a un estilo de vida”

“Deseo incluir al público con y a través de mi trabajo, y los materiales que utilizo son herramietnas para incluir y no para excluir. Esto es lo que me motiva a elegir el tipo de materiales que uso. Es una decisión política. Quiero trabajar para un público no exclusivo pues el arte únicamente puede, como arte, estar abierto al no-arte. El arte únicamente puede, como arte, tener una importancia real y un significado político.”

 

Él se dice inspirado por el poder de las formas creadas en la urgencia, “rebeledes e indomables”. Asimila las estéticas de la protesta y la huelga para generar su propio discurso visual. Ahora, ¿queremos asimilar o replicar una estética rebelde, o queremos más bien construir una estética rebelde? Es cierto que los materiales elegidos pueden evocar, remitir, significar en sí. ¿Queremos representar un arma o queremos utilizar un arma?


3.
En nuestro primer chat documentado discutimos acerca de la posibilidad de incluir un centro de documentación en el ambiente construido: eso es algo muy similar a lo descrito en el proyecto 24h Foucault.

¿De qué tipo de materiales dotaríamos nuestro “centro de documentación”? ¿Cómo sería la atmósfera dentro de él? ¿De qué manera se podría involucrar un espectador con los materiales ofrecidos?

 

4.
Otra conexión interesante es el de la cotidianeidad: Hirschhorn yuxtapone ideas filosóficas con residuos de la vida cotidiana. Utiliza la filosofía como un “material inmaterial” a ser empleado como cualquier otro material artístico.

Nuestro material artístico es igualmente inmaterial: trabajamos con la totalidad invisible, personificamos a un fenómeno sin identidad. El imperio es policía, pero también día tras día.

 

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Por todas estas conexiones se vuelve una referencia necesaria el trabajo de Hirschorn: habría que estudiarlo con calma para encontrar aquellos puntos con los que nos identifiquemos, y analizar, en todo caso, por qué no estamos de acuerdo con algunos elementos.

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